Uniforme del Servicio Doméstico

Escucha 3: Performance en Metrocentro

Uniforme del Servicio Doméstico

¿Qué pasaría si usamos el uniforme del servicio doméstico, y repetimos las acciones transgresoras del performance de la Gran Vía de San Salvador, pero en otro centro comercial? ¿En uno más céntrico, más público, más de clase media?

Seleccionamos el centro comercial Metrocentro de San Salvador. Tuve la suerte de contar con el apoyo del grupo de teatro La Cachada, y de su directora Egly Larreynaga. Yo ya las admiraba…

Ya eran mujeres en pleno proceso de crecimiento y de búsqueda. Mujeres que se replanteaban sus costumbres, hábitos y su entorno. Mujeres valientes que cuestionaban su maternidad y sus relaciones de pareja. Y lo hacían en grupo, con coraje y honestidad.

La Cachada fue generosa con su propia historia personal. Algunas de ellas tenían la vivencia de haber trabajado en el servicio doméstico. Y aún así, aceptaron vestir el uniforme del servicio doméstico. (Ahora, cuatro años después, me da un inmenso orgullo, que las maravillosas mujeres de La Cachada y su directora, sigan juntas, más fuertes y grandes en las tablas y con un documental sobre ellas titulado, «Cachada.«)

Regreso, el martes 3 de febrero del 2015, nos reunimos las actrices y el equipo técnico del performance.* Gracias a las gestiones de Roberto Salomón, pudimos usar los camerinos y el escenario del Teatro Poma para ensayo. Yo deseaba un espacio íntimo para presentarme con las mujeres integrantes de La Cachada. Yo deseaba confesar que apenas estaba viéndome reflejada en un espejo de privilegios, sin haber comprendido que en El Salvador, había otro reflejo de mi propio entorno que no había querido ver. Un espejo de doble cara. Fue justo el elemento que utilizamos para el performance de Metrocentro: espejos de doble cara y frases impresas del “Mínimum Vital” de Alberto Masferrer.

 La premisa básica era caminar por el centro comercial vestidas con el uniforme del servicio doméstico. Al llegar a plazas grandes/espacios abiertos, los más concurridos por personas, parar el paso. Tomar los espejos de doble cara que tenían pedestal, se mantenía en pié por sí solos, y formar con ellos en el suelo una figura geométrica. De manera simultánea, las actrices de la Cachada adoptaban la misma figura geométrica con sus cuerpos. Triángulo de espejos igual a triángulo de actrices.

 Cuando se habían captado la atención del público presente, usamos frases del Minimum Vital impresas en rótulos grandes. Las actrices se iban pasando los rótulos para la lectura de los espectadores.

La reacción que yo observé y experimentamos con el equipo que iba acompañando a las actrices fue totalmente diferente al de la Gran Vía. En la Gran Vía, un centro comercial mayormente frecuentado por “clase media alta;” seis mujeres vestidas con el uniforme del servicio doméstico era un chiste. Un circo, algo que producía burla. En Metrocentro, por el contrario, fuimos incómodas. Algo así como no me vengan a jorobar mi momento de descanso y disfrute. Yo en este performance no actuaba. Pude irme a mezclar entre el público y escuchar lo que decían:

“ Se deberían poner a estudiar en vez de venir a perder el tiempo con esto”
“Culpa de ellas es, porqué se pegan tantos hijos”
“ Mirá… para fumar si tienen pisto”

El uniforme del servicio doméstico produjo rechazo. Una de las actrices integrantes de La Cachada, Ruth Vega, lo describió de manera clara: “el uniforme del servicio doméstico es el uniforme de la humillación.”

 Yo así lo creo, por eso me empeño en seguir escribiendo sobre el uniforme del servicio doméstico como un símbolo de la desigualdad social. Nosotras las mujeres centroamericanas podemos cambiar esto con nuestro aporte pequeño desde el hogar. Hagamos el cambio del uniforme del servicio doméstico por una vestimenta y calzado cómodo, que proteja en las labores, y sobretodo, que tenga dignidad para nuestras mujeres.

Los dejo con el enlace al vídeo y con algunas de las frases del Mínimum Vital escritas hace 90 años. Espero nos ayuden a reflexionar sobre las condiciones en que viven las empleadas domésticas en nuestras casas: su cuarto, su comida, sus horarios y sus derechos laborales…

 “Alimentación suficiente, variada, nutritiva y saludable”

 “Habitación amplia, seca, soleada y aireada”

 “Vestido limpio, correcto, y buen abrigo”

 “Asistencia médica y sanitaria”

 “Trabajo higiénico, perenne, honesto, y remunerado en justicia”

VIDEO


*Ficha Técnica

Performance #2 Metrocentro, San Salvador, El Salvador
Fecha: Martes 3 de Febrero 2015
Actrices: Magaly Lemus, Katherine Zelaya, Mirna Chileno, Ruth Vega, Magdalena Henríquez, Wendy Hernández y Egly Larreynaga
Fotografía: Miguel Ángel Servellón
Video: Juan Fortis y Francisco Paredes
Entrevistas al Público: Tomás Andréu


Catalina del Cid, (1973) artista visual, pedagoga y gestora cultural Soy centroamericana nacida en El Salvador de padre hondureño y madre salvadoreña. Dibujo mayormente con tinta china, acrílicos y acuarelas sobe la temática de los más vulnerables; los niños migrantes en tránsito, los peligros de la ruta del norte, el servicio doméstico. También, considero importante ilustrar los temas vulnerables de nuestro interior; el amor, la depresión y la poca oportunidad que le damos a la fantasía en nuestras vidas . Soy una enamorada de Salarrué como guía e inspiración para crear en varios ámbitos de las artes sin limitarme a un área específica. Trabajo en co-creaciones teatrales, experiencias sensoriales, escribo, ilustro, pinto y realizo actividades transgresoras en espacios públicos.

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